jueves, 10 de noviembre de 2011

de cómo nos influencia el cine.

  
y como en la paradoja de los tiempos modernos
los medios no me hacen feliz...
pero yo soy la que está aunque no la veas

... 

(no creo que tener el corazón abierto sea un defecto)

el silencio (o de como construir muros en el aire)

(no sé como llegar.)


El lugar común ¿cierto? el título esperable, la nomenclatura exacta; el signo lingüístico siendo un todo estable como el átomo, con la parte positiva y negativa de la cuestión no dándome tregua. No se rozan ni se mezclan porque se repelen pero están muy cerca. Si se tocaran todo explotaría, como aquella vez en donde me penetraste con la mirada e inmediatamente me obligaste, pese a todo sarcasmo, a saludar tu nuca. El silencio transpoló todo lo nuestro hacia una farsa estable.
Pensar... demasiados desdobles ya hice como para darme el lujo de no pensar. Pensar es mi martirio, es mi pasatiempo, mi cable a tierra, el lugar donde la catarsis se materializa y yo hablo con una capacidad apta para destruirme. Explotan y fluyen hacia vos las palabras con una calma alucinante, casi dantesca e irónica; y frente a mis ojos veo el vacío que esto me provoca, tu vacío, una imagen, un nombre que digo pero no se deja ver.
Ayer, en una de esas sesiones, heroica como siempre me figuro, me planté y te pregunté si ya no te importaba, si en verdad los recuerdos ahora me mienten y solo me dejan percibir la paradoja que me impusiste. Como vos no me respondías me autosugerí que pensar que no te importa es pensar que no hay cariño en tu corazoncito para esta borrega; y asumir que el cariño ya no existe es caer en la funesta conclusión de que nunca fuimos más que unos meses pinchados en algún almanaque. Ergo, se desprenden dos premisas: o sos un hipócrita o simplemente, a veces, el silencio también miente.
¿Entonces qué es? ¿miedo?
Ahí es cuando descubrí que tu silencio también es el mío.. egoísmo altruista el tuyo, si se quiere. Y pese a esto persistís en perseguirme con tu alienado mundo de sacos con hombreras y heroicas actuaciones proselitistas que ¡oh! a todos siempre nos han parecido brillantes; y sin embargo lo único que me demostrás es ser el testigo ocular de tu falsa modestia y tus mayores miedos.. mirá si justo vos, todo razón y voluntad, no sos capaz de ver lo melindroso de la cuestión... Yo no quise caer en el cliyé y así me fue... vos no quisiste escuchar motivos y pretendés explicarme lo que es el revisionismo histórico. Coherencia, varón. No la pierdas. Cuidala. Es lo que nos hace respetables.
Así y todo te escribo un dibujo y le pongo un corazón, amigo mío, compañero entrañable. No me robes el derecho a réplica que, afortunadamente y en nuestro caso, nada está dicho aún, al menos con claridad. No me mates que no ando sangrando y muriendo por lo rincones; no me plantes el luto que no dejé de chaparme ilusos con mis labios rojo carmesí, sabiendo que el sentir corpóreo también miente.
¿O acaso todos me mienten ahora?
Dejá de mentirme. Hablemos.
O decime que ya no vas a venir, así me callo de una vez.